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La NASA se abre al uso comercial de la Estación Espacial Internacional

Hasta ahora, los turistas espaciales que, desde Dennis Tito en 2001 hasta Guy Laliberté en 2009, habían permanecido en la Estación Espacial Internacional, lo habían hecho de la mano de Roskosmos, la agencia espacial rusa, que participa en la administración de dicha Estación, con el apoyo de Space Adventures, la primera agencia de viajes espacial del mundo. La NASA, a pesar de que en un informe de 1998 elaborado junto con la STA ya hablaba de que se debía prestar mucha atención a los negocios turísticos en el espacio, siempre pareció oponerse al turismo espacial. De hecho, el vuelo de Tito encontró una fuerte oposición por parte de la NASA y, si llegó a volar, fue porque Roskosmos amenazó con dejar de cooperar en la construcción de la Estación.

Por diversos motivos, las cosas han cambiado en la actualidad, y la NASA acaba de anunciar el pasado 7 de junio que, de existir el mercado suficiente, permitirán anualmente hasta dos misiones privadas cortas, es decir, con una duración máxima de un mes, a la Estación Espacial Internacional. Recordando la historia del turismo orbital, tenemos que las estancias turísticas en dicha Estación nunca sobrepasaron los quince días, de modo que estas misiones apoyadas por la NASA podrían ser mucho más duraderas que todas las llevadas a cabo hasta ahora.

Evidentemente, la apertura de la Estación al sector privado no se limita al turismo. De hecho se habla de numerosos proyectos dedicados a cuestiones como manufactura en microgravedad, investigación de materiales y cosas por el estilo. Sin embargo, quienes conocemos el turismo, no dudamos del poder de esta actividad, que contribuye aproximadamente con el 10% del Producto Interior Bruto mundial, para adquirir un papel preponderante en este movimiento de apertura de la EEI.

Las naves que te llevarían a la EEI como astronauta privado en esta modalidad ya no son las conocidas Soyuz rusas, sino los vehículos desarrollados en el marco del Programa de Tripulación Comercial, diseñados y operados por compañías norteamericanas (en concreto SpaceX y Boeing, las empresas que en 2014 obtuvieron los contratos para el desarrollo de los mismos y que en la actualidad siguen trabajando en ello) y que serán certificados por la NASA una vez cumplan con todas las pruebas de vuelo tripulado. Con respecto a los precios, ya te imaginarás que no son nada baratos: la estancia saldrá más o menos en 35,000 dólares diarios, así que si tienes planeado viajar, es mejor que vayas ahorrando desde hoy mismo…

Este movimiento de apertura debe entenderse en el contexto del objetivo que tiene la NASA de llevar la primera mujer a la Luna en 2024, así como de establecer un ecosistema económico sostenible en la órbita baja terrestre (LEO, por sus siglas en inglés). Ello fortalecerá los vínculos entre las empresas y el Gobierno, permitiéndole también a éste conseguir muchos productos y servicios (entrenamiento de astronautas, pruebas de material, investigación de todo tipo) a un costo mucho más bajo, lo cual ayudará a conseguir más rápidamente el objetivo deseado. En otro lugar, la NASA afirma que comercializar LEO es ni más ni menos “el próximo paso en la exploración y la expansión de la humanidad hacia el sistema solar”.

La comercialización del espacio exterior es un tema que requiere un gran debate, desde múltiples disciplinas, incluyendo la ética. Sin embargo, parece que tal y como están hoy las cosas, tal y como está organizado nuestro mundo, resulta un paso ineludible si queremos proseguir en nuestro camino al espacio. Por ello, este anuncio de la NASA debe tomarse como la gran noticia que es.

José María Filgueiras Nodar

Hotel de lujo en la Estación Espacial Internacional

Esta fue, sin duda, una de las noticias que más ha animado el mundillo del turismo espacial a fines del 2017. En efecto, el 21 de diciembre, la conocida revista Popular Mechanics publicó un artículo explicando los planes de la agencia espacial rusa (Roskosmos) de construir un hotel de lujo en la Estación Espacial Internacional.

Desde luego, los estándares de ‘lujo’ no se entienden igual en el espacio que en la superficie de la Tierra, al menos por el momento. Pero la propuesta rusa sin duda representa un alojamiento significativamente más confortable que el utilizado por los turistas espaciales que desde el 2001 han visitado la Estación Espacial Internacional.

EEI

El plan de RKK Energia, el principal contratista de Roskosmos, señala la construcción de un nuevo módulo, semejante al módulo de energía NEM-1 que Rusia está construyendo en la actualidad para la Estación.

Dentro de dicho módulo se ubicarían cuatro habitaciones privadas de dos metros cúbicos de capacidad, además de dos instalaciones médicas y de higiene. Las habitaciones contarán con una ventanilla de 9 pulgadas (22.86 cm.) desde la cual se podrán contemplar unas magníficas vistas a 400 km. de altura de nuestro planeta, que es, no lo olvidemos, una de las principales motivaciones de los turistas espaciales orbitales, según muestran los estudios de mercado. Asimismo, dispondrán de un gimnasio y hasta de conexión a Internet. En el salón común del módulo, habrá una ventana mucho más grande, de 16 pulgadas (40.64 cm.).

El precio no resulta exagerado (para los montos que se manejan habitualmente en el turismo espacial orbital): 40 millones de dólares por una estancia de una a dos semanas, que se podría extender a un mes. En este caso, y con la opción añadida de realizar un “paseo espacial”, es decir, salir al exterior de la Estación acompañado de un cosmonauta, se deberían pagar 20 millones adicionales. Desde luego, no está al alcance de cualquiera, pero Roscosmos y RKK Energia tienen confianza en las crecientes cifras de multimillonarios que hay en el mundo. Con que un pequeño porcentaje de éstos deseen volar, y se animen a pagar por anticipado el dinero requerido para la construcción del nuevo módulo, el hotel sería ya rentable.

En otra entrada del blog comentaré alguno de los problemas que enfrenta esta propuesta, pero de momento he decidido dejar este texto con la parte positiva: ha aparecido una opción nueva, aunque todavía esté en proyecto, para hacer turismo espacial. Y además, de la mano de los rusos, que han sido pioneros en este negocio. Por ello, merece la pena estar atentos a este proyecto.

José María Filgueiras Nodar

Este es el artículo original de Popular Mechanics: http://www.popularmechanics.com/space/satellites/a14471796/luxury-hotel-iss/

Y aquí los comentarios en el vlog ExoPlanetas: