Month: mayo 2020

TodXs con SpaceX

Aquí les dejo un enlace para ver en directo el lanzamiento de la Crew Dragon de SpaceX. Hoy puede ser un día muy importante para el futuro de la exploración espacial,  si el clima lo permite, esperemos que la segunda sea la buena!!!!!

El titán (o quiénes son los ¿humanos? que dominarán otros mundos)

Hace unos días, en pleno confinamiento a causa del coronavirus, estuve viendo la película El titán (2018, dirigida por Lennart Ruff). Sin spoilers, les cuento que esta obra está ambientada en el año 2048, cuando el planeta se ha ido al carajo entre la sobrepoblación, las guerras y el deterioro ambiental. Las previsiones son desoladoras: “nuestros hijos conocerán el fin de los tiempos”, dice uno de los personajes. Ante esta perspectiva, los científicos están buscando otro lugar para que la especie humana comience de cero y se han fijado en Titán. Esta luna de Saturno, el segundo satélite del sistema solar, una luna que es, de hecho, más grande que el planeta Mercurio, posee un ambiente muy hostil para el ser humano, con temperaturas extremadamente frías, lagos de metano líquido y una atmósfera compuesta mayoritariamente de nitrógeno. En la película se dice que es una atmósfera muy semejante a la que tenía la Tierra en los momentos inmediatamente anteriores al origen de la vida, vaya usted a saber…

En lugar de terraformar el planeta, como se ha propuesto con Marte, aquí los científicos de la OTAN siguen un enfoque diferente: modificar genéticamente a los humanos para que se adapten a vivir en ese ambiente tan distinto al de la Tierra. Y la película narra el modo en que un militar, acompañado de su familia, vive este proceso de entrenamiento y modificación (o “evolución forzada”, como lo caracterizan) junto con un grupo de voluntarios, en una base militar en el Atlántico.

No seguiré contando más; en lugar de ello quiero poner en relación lo visto en este filme con unas reflexiones de Yuval Noah Harari, en su libro Sapiens: “La mayoría de los argumentos de ciencia ficción describen un mundo en el que sapiens idénticos a nosotros gozan de una tecnología superior […] Pero el potencial real de las tecnologías futuras es cambiar al propio Homo sapiens […] De hecho, los futuros amos del mundo serán probablemente más diferentes de nosotros de lo que nosotros somos de los neandertales”. Si bien debemos referirlas a los futuros amos de Titán, porque en la película nuestro planeta ya no sirve para nada, estas consideraciones vienen que ni pintadas.

La primera vez que las leí, confieso que la cosa no me gustó demasiado. Queremos humanos-humanos en el espacio, y no cosas raras. Después, pensé que como especie ya hemos experimentado muchas modificaciones genéticas, de modo que no era para tanto. Sin duda, la diferencia va a ser patente, pero probablemente siga dentro de este devenir…

Ahora, al ver la película que estoy comentando, recordé esa dicotomía planteada por Bruce Sterling (yo la leí en Crystal Express), las facciones de formadores y mecanicistas, una humanidad dividida en el futuro entre quienes han apostado por explotar todo el potencial de la genética y quienes optan por apoyarse en las máquinas para mejorarse como especie. Así, mientras los formadores diseñan seres humanos con cocientes de inteligencia superiores a 200 y cuerpos literalmente perfectos (sin defecto alguno y con todos los órganos y sistemas potenciados), los mecanicistas se vuelven cada vez más parecidos a las máquinas, a través de todo tipo de implantes. Evidentemente, el enfoque de la película es formador.

Este aspecto, unido a la lectura ecológica que sin duda está presente en El titán, también la pone en relación con otra película reciente, como es Downsizing (2017, dirigida por Alexander Payne), en la cual muchos humanos deciden reducir en gran proporción su tamaño, impulsados por la perspectiva de vivir una vida de extremo lujo en centros de ocio creados para estos nuevos y diminutos millonarios, quienes debido a esa reducción pueden permitirse un tren de vida muchísimo más elevado. Como es fácil de entender, con una altura aproximada de 13 cm pueden vivir en casas (cajas de muñecas) extremadamente lujosas, una mota de diamante puede convertirse en una joya espectacular, y así sucesivamente, con cualquier otro producto.

Resulta curioso que, en la vida real, lejos de lo hollywoodense, también existan propuestas semejantes. Matthew Liao, un profesor de bioética, propone diversas alternativas de lo que denomina “ingeniería humana”, entre ellas el desarrollar a través de diversos métodos (selección de embriones, tratamientos hormonales para provocar que el cartílago del crecimiento se cierre antes de lo normal) seres humanos de menor tamaño, dado que de éste depende parcialmente la huella ecológica que se genera. La reducción que propone Liao  es mucho más realista, pero no deja de ser efectiva: 15 cm menos de altura representan para los hombres una disminución del matabolismo de un 15%, con la consiguiente disminución en el consumo de energía y recursos.

Por cierto, aunque en Downsizing la razón fundamental para reducirse sea el egoísmo de toda la vida (el beneficio al planeta parece surgir por un mecanismo algo similar a la mano invisible) y según Liao parece tratarse de una razón de tipo ético, para personas convencidas de que hay que frenar el cambio climático, en ambos casos la decisión es voluntaria.

No sé si la miniaturización vaya a ser el camino para resolver los problemas ambientales y, volviendo a El titán, tampoco conozco el grado en que se pueda y se vaya a utilizar en la exploración espacial la modificación genética, la cual en principio podría ubicarse éticamente dentro de un amplio espectro, extendido desde las peores barbaridades eugenésicas hasta una mera prolongación del entrenamiento de los astronautas. El titán explora alguno de los problemas que surgen al adoptar esta estrategia y, hasta cierto punto, me parece que deja planteada la existencia del mencionado espectro. Desde luego, es una obra que puede estimular su mente en este periodo de cuarentena.

Acerca del coronavirus, la experiencia del confinamiento, o el impacto de la pandemia sobre el turismo, tal vez escriba en otro momento.