Mes: marzo 2019

Sobre la quiebra de XCOR Aerospace

El pasado noviembre de 2017, XCOR Aerospace se declaró en quiebra, de acuerdo con el Capítulo 7 de la legislación estadounidense, que obliga a liquidar todos los activos de la compañía para pagar sus deudas. Habría mucho más que decir, desde luego, y tal vez escriba sobre ello más adelante. Pero, de momento, mi reflexión se centrará en ese viejo chiste que dice: “la mejor forma de hacerse millonario con el turismo espacial… es comenzar billonario”.

Junto con Virgin Galactic, XCOR era la empresa que los estudiosos del tema (por ejemplo, Erik Seedhouse en sus libros) consideraban más cerca de lograr su objetivo de enviar turistas humanos al espacio. Desde su fundación en 1999, se había destacado por tener un equipo humano de muy alta calidad, con técnicos de primer nivel, comenzando por su presidente Jeff Greason y su ingeniero jefe Dan De Long. Asimismo, su nave, el Lynx, y el esquema de vuelo que ofrecían a los turistas (volar al espacio en despegue horizontal, al lado de quien fue comandante de la lanzadera espacial, Rick Searfoss), eran opciones terriblemente atractivas. La empresa, además, había realizado miles de disparos de cohetes y acumulado un tiempo muy relevante de uso de sus motores. Por si ello fuera poco, XCOR había conseguido todos estos logros a un costo mínimo, gracias a su capacidad de innovación.

En 2015 salieron de la compañía tres de sus fundadores, para dedicarse a otros proyectos. En 2016, teniendo a John Gibson como gerente general, la empresa comenzó a despedir a su personal. Y en noviembre de 2017 se fue a la quiebra.

Las compañías que ahora quedan “en punta” en la carrera hacia el turismo espacial suborbital serían la sempiterna Virgin Galactic, siempre en las apuestas, desde tiempos del Premio Ansari; y Blue Origin, que en los últimos años ha mostrado sus músculos con mucha intensidad, como ya hemos comentado en este blog. Ambas empresas tienen algo de lo que carecía XCOR: dos multimillonarios al frente, con enormes bolsillos capaces de sostener a la compañía en esta incierta fase de su desarrollo.

No sé lo que sucederá de cara al futuro, sobre el cual existen muchas incógnitas, pero por el momento este hecho parece ser fundamental para la supervivencia de las empresas de turismo espacial.

Una réplica del Lynx, la nave espacial de XCOR (foto de 24oranges.nl, tomada de Wikipedia Commons)