Mes: agosto 2018

Peticiones de mano … en la Luna

ApoteoSurprise es una compañía francesa que se dedica a organizar peticiones de matrimonio, fundada en 2006 por Nicolas Garreau, a quien la prestigiosa publicación La Tribune caracterizó como “Cupido 2.0”. Según cuenta en su web, este escritor e ingeniero aeronáutico de formación quiso compartir su creatividad y originalidad para dichas tareas con todos los hombres en la tesitura de declarar su amor o pedir matrimonio (algo que al parecer asusta a un 80% de los hombres “más que los tiburones”, de acuerdo con la misma fuente). Una idea, confiesa, inspirada por los cuatro años que pasó durante su adolescencia en Venecia, cuando se volvió un romántico empedernido.

ApoteoSurprise ofrece treinta escenarios, todos ellos encaminados al mismo objetivo: “deslumbrar a tu amada”. Los escenarios son muy variados, pero en mi opinión bastante tradicionales, con restaurantes, fuegos artificiales, la ópera, estadios de fútbol, la torre Eiffel… En general, me parecieron ideas elegantes, aunque hay alguno de ellos, como La carroza de Cenicienta, que superan con mucho mis capacidades de apreciación… Creo que la caracterización de “peticiones hollywoodenses” reconocida por la misma empresa aplica tanto para bien como para mal.

Los precios son muy variables: lo más barato es, por 290 euros, mandar a casa de tu amada un mago disfrazado de repartidor, que con algunos trucos le entregará tu mensaje. Si estás dispuesto a gastarte 19,900 euros, puedes impresionarla haciendo que dos aviones tracen un enorme corazón en el cielo, mientras bebes champán, después de haber cruzado París en un Bentley MK6 Milord de 1935 y de haber disfrutado de una de las mejores comidas de tu vida.

Como puede verse, hay para todos los gustos y para todos los presupuestos. El éxito de la empresa es innegable, con más de 1,800 servicios prestados, y menciones en los medios de comunicación de más de cien países.

Pero a este blog le interesa especialmente uno de los escenarios, el más caro y también el más impresionante, ni más ni menos que un vuelo alrededor de la Luna que prácticamente replica la misión Apolo 8 . El viaje, que se inicia con un lanzamiento desde Cabo Cañaveral, se lleva a cabo en aproximadamente una semana, en la cual una pareja, en completa intimidad, recorre medio millón de kilómetros, teniendo ante sí las espectaculares vistas de la Luna y la Tierra desde el espacio.

La empresa ha pensado en todo, incluyendo la banda sonora: poco después del lanzamiento, al comenzar a sentirse los efectos de la microgravedad, sonará la conocida “Así habló Zaratustra”. En el punto culminante del viaje, es decir, cuando la nave sobrevuela a unos doscientos kilómetros de altura la cara oculta de la Luna, treinta minutos en los cuales no hay comunicación alguna con la Tierra y que son el momento elegido para que se realice la petición de mano, con un anillo estratégicamente oculto en el traje de astronauta, en ese preciso momento comenzará a sonar “Fly me to the Moon”, de Frank Sinatra.

El escenario incluye tres meses de entrenamiento (incluyendo simuladores de gravedad elevada, vuelos en un jet a más de Mach 2, maniobras de emergencia, etc.), el cual se lleva a cabo después de haber pasado las pruebas físicas, que supongo serán bastante exigentes.

ApoteoSuprise cobra 125 millones de dólares por esta experiencia, que considera estará disponible en 2022. Desconozco el modo en que Garreau habrá efectuado sus cálculos; un dato esperanzador al respecto es que Space Adventures espera lanzar su primera misión circunlunar a principios de la década de 2020, pero al paso que ha ido hasta ahora el turismo espacial, cuesta creerlo. Así que sólo nos resta esperar.

Para animar la espera, podemos imaginar finales felices y no tan felices para esta clase de vuelos. Imagínate: tres días en el espacio con tu amorcito, y he aquí que en el momento cumbre del viaje, le pides la mano a tu princesa. Y ella que te responde: “gracias por esta experiencia, pero no”. O peor: “¿quéeeeeee? ¿Estás idiota? ¿Y para eso me has traído aquí? ¡Mejor hubiéramos comprado un yate!”. O la última: “no quiero verte más, sácame de esta maldita nave”. ¡Qué miedo!

José María Filgueiras Nodar

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Foto de la NASA (http://nasa.gov)